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Es conocido por todos que la pandemia provocada por la COVID-19 azotó al mundo por su ágil expansión y facilidad de contagio entre las personas, situación que ha generado miles de pérdidas humanas en el mundo ante la ausencia de medicamentos, tratamientos o vacuna, elementos que han generado la necesidad de establecer medidas estratégicas de salubridad para inhibir la propagación del virus y hacerle frente a esta emergencia de salud. El estado de Querétaro no es la excepción.
Desde el mes de marzo del año en curso ha afrontado esta situación con visión, responsabilidad y determinación, poniendo la salud de la ciudadanía como centro de sus políticas públicas y decisiones, siempre encontrando mecanismos innovadores para adaptarse al escenario que hoy toca enfrentar, haciendo alianza con la ciudadanía para lograr reactivar la economía, adoptar mecanismos de autocuidado y proteger a los sectores más vulnerables.
En la Comisión Estatal del Sistema Penitenciario de Querétaro tenemos la responsabilidad de proteger la integridad –justo- de un sector vulnerable, como es considerada (por la Organización de las Naciones Unidas) la población penitenciaria o bien, las personas privadas de la libertad que se encuentran compurgando una pena de prisión o en proceso judicial, que se traduce en una tarea compleja por el confinamiento, los espacios comunes de convivencia y las visitas que reciben periódicamente.
En marzo, se implementó en los cuatro Centros Penitenciarios y en el Centro de Internamiento y Ejecución de Medidas para Adolescentes (CIEMA), el plan de acción “Prevención y Detección de casos sospechosos de COVID-19”, lo que implicó capacitar al 100 por ciento del personal de la institución, contemplando áreas técnicas y administrativas, así como a elementos de seguridad: policías procesales y custodios. Además, se reforzó el stock de medicamentos y se adoptaron los protocolos de salubridad recomendados por las autoridades de salud.
A partir del 13 de abril, se tomó la difícil pero responsable decisión de suspender las visitas para proteger la salud de la población penitencia. Esta mista determinación provocó en otras entidades federativas, e inclusive del mundo, disturbios, motines e incluso, la fuga de personas privadas de la libertad, producto de la psicosis que generó la pandemia y el desacuerdo que despertó el anuncio de no volver a mirar a sus familiares hasta nuevo aviso o por tiempo indefinido. En Querétaro no es así. Lo que fue o es un problema en otros lugares, en el estado lo transformamos en oportunidad. Es sabido que el uso de tecnologías es un eje estratégico del Modelo Cosmos para el desarrollo, operación y evaluación de la oralidad en el estado.
Por tal motivo, en la presente administración estatal nos hemos enfocado en fortalecer los trabajos del Sistema Penitenciario mediante herramientas e insumos tecnológicos, que abonen a respetar, proteger y preservar los derechos humanos de las personas privadas de la libertad, y eso, no puede ser de otra manera durante la pandemia. Atendiendo las dos líneas estratégicas de la Comisión: seguridad y reinserción social, además de respetar las medidas de salubridad establecidas por el sector salud, se adquirieron 80 tabletas electrónicas y un servicio especial de conectividad a internet, para poner a disposición de la población penitenciaria un sistema de video llamadas, que ha permitido garantizar a la población penitenciaria un derecho fundamental como es la vinculación permanente con el exterior.
El lanzamiento de esta plataforma de comunicación, como alternativa a las visitas presenciales, no es una improvisación u ocurrencia. Es un ejercicio que se aceleró, producto de la pandemia, para que la población penitenciaria en su totalidad tuviera la opción de comunicarse con las personas que integran su padrón de visitas a través de este mecanismo tecnológico, para el cual se hicieron adecuaciones de infraestructura, sin dejar de ofrecer los medios de comunicación convencionales como son llamadas telefónicas y servicio postal.
Con una inversión cercana a los 500 mil pesos y, optimizando recursos, mediante la coordinación que se tiene con el equipo que opera el Sistema Informático Único (SIU), se logró instaurar una idea innovadora a nivel nacional como son las video llamadas desde los Centros Penitenciarios, dando certeza y cumplimiento a derechos fundamentales como salud mental, igualdad, respeto a la vida familiar, desarrollo personal, convivencia, integridad social y vinculación social, considerando que hay personas que por su calidad de reclusión lo pierden. Al 28 de octubre se han realizado más de 51 mil video llamadas sin costo, beneficiando a la totalidad de las personas privadas de la libertad que han solicitado el servicio.
Para acceder al mismo, únicamente deben otorgar el número telefónico al que se desean comunicar, son trasladados al área que se acondicionó y, al ingresar, deben portar cubreboca, limpiar sus manos con gel antibacterial y colocarse frente al dispositivo electrónico, mismo que está separado del resto al menos 1.5 metros, cuidando la sana distancia. Este servicio ha encontrado aceptación por parte de las personas privadas de la libertad, aún más en aquellos que acumulaban meses o años sin recibir una visita presencial por diferentes motivos como el mal estado de salud o edad avanzada de sus familiares y escasez de recursos o la distancia, en el caso de las o los extranjeros. La realidad es que las video llamadas es un servicio que llegó para quedarse, independientemente de que se trabaja para que gradualmente regresen las visitas físicas, en cuanto el semáforo sanitario lo permita.
Debido a que, en el Modelo Cosmos se cuenta con un plan estratégico de trabajo con metas establecidas y programas definidos, la sistematicidad y coordinación institucional se cristalizó una vez más con este mecanismo de video llamadas, pues los Modelos de Defensoría Penal Pública y de Unidad de Medidas Cautelares, hicieron uso de estas tabletas electrónicas para comunicarse bajo este mecanismo con sus representados o supervisados en horarios especiales, para evitar poner en riesgo la labor de sus operadores.
Resulta fundamental mencionar que estos esfuerzos no son aislados, pues se creó un protocolo que prevé pláticas informativas para la población penitenciaria desde que la pandemia fue declarada en el país, se promueve con señalización la sana distancia dentro de los espacios comunes, se conmina a limpiar con frecuencia los espacios comunes e individuales, el lavado de manos permanente para lo cual se colocaron dispositivos distribuidos en diferentes partes, diario se monitorea la temperatura de la población de forma aleatoria, uso de cubre boca y a las personas privadas de la libertad de nuevo ingreso se les imparte una plática de autocuidado y se aseguran que durante los primeros 14 días de su ingreso no presente síntomas, antes de integrarlos a la población general.
Ante la suspensión temporal de visitas presenciales, simultáneamente se habilitaron días y horarios especiales para recibir pertenencias que deciden llevar los familiares a las personas privadas de la libertad, mismas que son entregadas, no sin antes someterlas a un proceso de sanitización para evitar que el virus SARS-CoV2 ingrese por esa vía, evitando el contagio de la enfermedad. No está de más decir que, en el Sistema Penitenciario asumimos el desafío de seguir trabajando como un organismo descentralizado con la encomienda y obligación de establecer los medios para el desarrollo de la persona privada de la libertad, a efecto de lograr su adecuada reinserción social y procurar que no vuelva a delinquir, en cumplimiento al artículo 18 Constitucional.
Por: Miguel Ángel Contreras Álvarez
Comisionado del Sistema Estatal Penitenciario de Querétaro
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